La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, removió al general Vladimir Padrino López como ministro de Defensa, puesto que ocupaba desde octubre de 2014. Esta decisión se da después de la caída de Nicolás Maduro y marca una reorganización crucial en el mando militar del país.
Padrino López, considerado un pilar del chavismo y estrecho aliado de Maduro, supervisó no solo la defensa sino también sectores estratégicos como minería, petróleo y alimentos. Su salida responde a la necesidad de la administración interina de asegurar la lealtad de las Fuerzas Armadas en un escenario político complejo tras la incursión militar que depuso a Maduro.
Delcy Rodríguez expresó en Telegram su agradecimiento por la «entrega y lealtad a la Patria» del general, aunque no detalló su nuevo destino. Padrino López, de 62 años, fue uno de los pocos aliados de Maduro que permanecieron tras la transición, y llegó a jurar «lealtad y subordinación absoluta» a Rodríguez.
En su lugar, Rodríguez nombró a Gustavo González López, exjefe de la guardia presidencial y antiguo director del servicio de inteligencia SEBIN, conocido por acusaciones de violaciones a derechos humanos y sancionado por Estados Unidos. Este cambio ocurre en un contexto de fuerte presión internacional y reformas internas, incluyendo una nueva ley petrolera y una amnistía histórica.
La reestructuración militar refleja la intención de consolidar el control del nuevo gobierno sobre las Fuerzas Armadas, que inicialmente habían expresado lealtad a Maduro. González López asume en medio de una transición que busca estabilizar al país y redefinir su aparato de seguridad.
Información basada en reportes publicados por Perú21. Fuente original.