Guerra en Oriente Medio agrava riesgos económicos en Colombia

Guerra en Oriente Medio agrava riesgos económicos en Colombia

La economía colombiana enfrenta una seria amenaza derivada del conflicto en Oriente Medio. La guerra ha provocado un aumento en los precios de fertilizantes y energía, afectando costos y producción nacional. Olga Lucía Acosta, miembro del consejo del Banco de la República, advierte que esta crisis internacional se suma a las presiones inflacionarias ya existentes en Colombia.

El aumento récord del salario mínimo del 23 % este año ha desestabilizado las expectativas de inflación, que siguen sobre el objetivo del banco central, fijado en 3 % más o menos un punto porcentual. La inflación anual se desaceleró a 5,29 % en febrero, pero los analistas prevén que los precios subirán 6,3 % en 2026 y 4,8 % en 2027, manteniendo la inflación elevada por sexto y séptimo año consecutivo.

El banco central ha respondido elevando la tasa de interés oficial al 10,25 % en enero, un aumento mayor al esperado. Acosta señala que la magnitud y duración de estas alzas dependerán de cómo evolucione la economía. Sin embargo, la fuerte demanda interna supera la capacidad productiva, lo que genera signos de sobrecalentamiento económico.

Colombia importa gasolina y gas natural, por lo que no se beneficia plenamente del alza en precios de energía. Además, la interrupción en el suministro de fertilizantes desde el Golfo Pérsico incrementa sus costos y podría elevar los precios de los alimentos este año.

El déficit fiscal del gobierno alcanzó el 6,4 % del PIB en 2025, con un déficit primario -sin contar intereses- record en 30 años fuera de crisis. Esta situación fiscal amplia la demanda y complica la tarea del banco central para controlar la inflación. Acosta advierte que “un déficit primario del 3,5 % del PIB es muy grave” y que la política fiscal debería ser más contracíclica para facilitar una política monetaria menos restrictiva.

El bajo nivel de ahorro en Colombia limita la inversión y genera una fragilidad económica que podría afectar el crecimiento sostenible. Según Acosta, reducir el déficit fiscal será un reto que tomará varias administraciones, pues el país solo podrá mantener estos desequilibrios hasta que los inversores perciban un riesgo excesivo.

La experiencia reciente de Brasil, que elevó significativamente las tasas de interés para controlar la inflación y ahora inicia su reducción, es vista como un referente para Colombia.

La incertidumbre generada por la guerra en Oriente Medio y la situación fiscal y monetaria interna dificultan la estabilidad económica del país, afectando a consumidores, empresarios e inversionistas.

Información basada en reportes publicados por El Espectador. Fuente original