En una atmósfera de profunda devoción y sentimiento regionalista, Los Chiquinquireños realizaron una última serenata para despedir al maestro Renato Aguirre, quien trascendió a la inmortalidad dejando un vacío irreparable en la gaita zuliana y la música venezolana.
El encuentro, realizado a los pies de la Virgen de Chiquinquirá, no fue solo un acto de duelo, sino una celebración a la vida del hombre que redefinió la lírica del estado Zulia. Entre lágrimas y aplausos, las voces más icónicas del gremio gaitero se unieron para interpretar piezas magistrales como «Aquel Zuliano» y «La Elegida», composiciones que ya forman parte del ADN cultural del país.
Un legado inmarcesible
Renato Aguirre, hermano del Monumental Ricardo Aguirre, logró forjar su propio pedestal en la historia gracias a su pluma excelsa y su capacidad para transformar lo cotidiano en poesía mística.