Uno de los hallazgos más significativos del estudio fue el uso de la inulina, una fibra prebiótica con propiedades antiinflamatorias.
Un reciente estudio, realizado por la Red Universitaria de Salud de la Universidad de Toronto (Canadá), ha situado al sistema inmunitario intestinal como un actor clave en la progresión de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. La investigación sugiere que estas células inmunitarias, debido a su tamaño y movilidad, tienen la capacidad de influir significativamente en la fisiología del cerebro.
La doctora Jule Andersen, coautora del estudio, describió el trabajo como la «más exhaustiva» investigación sobre el sistema inmunitario intestinal hasta la fecha. «Sorprendentemente, descubrimos que estas células inmunitarias, que reconocen bacterias en los intestinos, se acumulaban en el cerebro de personas con Alzheimer», explicó.
El equipo de investigadores también identificó que una molécula de señalización, conocida por su capacidad migratoria, se producía en niveles más altos en las células gliales —células inflamatorias del cerebro— de pacientes con Alzheimer.
Uno de los hallazgos más significativos del estudio fue el uso de la inulina, una fibra prebiótica con propiedades antiinflamatorias. En experimentos con ratones con Alzheimer, esta fibra logró restablecer el equilibrio intestinal, lo que a su vez redujo la señalización de quimiocinas en el cerebro y mitigó los síntomas físicos de la enfermedad.
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