El publico nacional recuerda al bolerista Felipe Pirela, el día que hubiese sido su cumpleaños 85.
Nacido en Maracaibo, el 3 de septiembre de 1941, Pirela era conocido no solo en territorio nacional, sino también por ser “El Boletista de Amèrica”. Empezó tocando boleros con la agrupación Los Happy Boys en su natal Maracaibo; en 1957 inicia en la radio e incursiona en un pequeño espacio televisivo de Radio Caracas Televisión, lo que le dio visibilidad para luego ser uno de los artistas pioneros en actuar en la primera televisora regional venezolana, Ondas del Lago TV, desde el Zulia.
Más tarde, en Caracas, el músico, director y arreglista dominicano, Billo Frómeta, lo invita a formar parte de Billo´s Caracas Boys, donde alcanzó gran prestigio y popularidad, llegando a opacar al bolerista más importante del momento, Alfredo Sadel.
Aprovechando esa fama, Brillo Frómeta le propone a Pirela realizar una producción solista que contara con el respaldo de la orquesta, así nació Canciones de ayer y hoy lanzado en 1961. Un disco que reunió viejos temas y canciones de esa época y que contó con la participación de Joe Urdaneta, Cheo García y también una orquesta de cuerdas.
Para 1967, Pirela ya llevaba su música a otros países como Estados Unidos, Canadá o México donde graba su primer y único disco con guitarras Boleros con guitarra. En la producción acompañó el guitarrista mexicano Benjamín “Chamín” Correa y el grupo Los Tres Caballeros.
Años después, en 1963, Felipe Pirela renuncia a “la Billo’s” tras una disputa con el todavía director de la orquesta, Billo Frómeta, lo que lo lleva a iniciar su carrera oficialmente como solista.
En los 70, sumido en una depresión, el artista se marcha de Venezuela y decide radicarse en Puerto Rico donde es asesinado el 2 de julio de 1972.
Fue dado a conocer que Pirela tenía intenciones de crear su propia disquera, proyecto que nunca llegó a realizar. El venezolano dejó en la memoria de miles de personas canciones como Sombras nada más, Entre tu amor y mi amor, Lo que es la vida, o Cuando estemos viejos.