Ecuador y Estados Unidos ejecutaron un ataque aéreo sobre un campamento de entrenamiento de disidencias de las FARC en la provincia amazónica de Sucumbíos, ubicada en la frontera con Colombia. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, confirmó la operación realizada el viernes y destacó que no hubo heridos ni fallecidos.
El campamento, con capacidad para unas 50 personas, pertenecía a la disidencia conocida como Comandos de la Frontera (CDF), implicada en el asesinato de 11 militares en un operativo contra la minería ilegal en mayo de 2025. El lugar formaba parte de los anillos de seguridad vinculados al narcotráfico en la región.
Esta acción militar se enmarca en una ofensiva conjunta entre los gobiernos de Ecuador y Estados Unidos para combatir el narcotráfico, que ha incrementado la violencia en el país sudamericano. Según autoridades, por Ecuador circula alrededor del 70 % de la droga que proviene de Colombia y Perú, los principales productores de cocaína a nivel mundial.
Sean Parnell, portavoz del Pentágono, indicó que la operación fue realizada a solicitud de Ecuador para avanzar en el objetivo común de desmantelar redes narcoterroristas. La cooperación bilateral incluye intercambio de información y fortalecimiento de capacidades de seguridad.
El presidente Noboa compartió en Instagram un video del bombardeo, mostrando la destrucción de una vivienda rústica junto a un río. El operativo ocurrió pocos días antes de una reunión en Miami entre el expresidente Donald Trump y mandatarios de varios países latinoamericanos para abordar temas de seguridad y narcotráfico.
Esta acción conjunta refleja la intensificación de los esfuerzos regionales para frenar el crimen organizado y la violencia asociada al tráfico de drogas.
Información basada en reportes publicados por El Espectador.
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