El reloj del Santuario Chiquinquireño marcaba las 12 de la media noche y las campanas así lo anunciaban; la Eucaristía estaba culminando para luego dar paso a la última procesión de la Santa Reliquia y cerrar las festividades patronales.
Los servidores marianos preparaban el camino, la procesión estaba por comenzar. La agrupación musical Servidores de Maria, entonaban gaitas hechas oración para acompañar la salida de la Santa Patrona.
El recorrido inició a la una de la mañana, donde cientos de devotos cual río de fe caminaban de lado y lado junto a la Reina Morena, dando gracias, pagando promesas y orando por distintas intenciones, avanzando por las diferentes calles de la ciudad.
A las 5:30am la agrupación gaitera Barrio Obrero de Cabimas, recibió bajo una ramillete de temas la llegada de la Reliquia. La plazoleta de la Basílica estaba abarrotada de fe y a una sola voz alababan y aplaudían la entrada de Chiquinquirá.
La alborada naraja comenzó a vislumbrarse y en medio de los primeros vertigios de sol la Reina Morena hacia su entrada … rostros sollozos, fe desbordante y tradición religiosa sellaron los 316 años de la renovación milagrosa de la Virgen de Chiquinquirá.
Bajo el lema: “Con Chiquinquirá adoremos a Jesús, fuente de toda santidad”, inspirado en la reciente canonización de los primeros santos venezolanos, José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, subió a su camerín Nuestra Señora de Chiquinquirá.