El 6 de marzo, Ecuador llevó a cabo una operación militar contra un campamento de los Comandos de Frontera, un grupo disidente de las Farc, en la frontera con Colombia. Este ataque contó con apoyo militar de Estados Unidos, según fuentes oficiales.
Desde Nariño, Colombia, se confirmó que el bombardeo no generó daños en el lado colombiano de la frontera. Los Comandos de Frontera surgieron en Putumayo en 2017, un año después del Acuerdo de Paz de La Habana, y desde entonces han expandido su control a regiones como Caquetá, Amazonas, y el norte de Nariño, extendiéndose incluso hacia Ecuador.
El grupo inicialmente estuvo liderado por Pedro Oberman Goyes, alias “Sinaloa”, y luego por Miguel Antonio Bastidas Bravo, “Gárgola”. Tras la captura de este último, alias “Araña” asumió el mando y en 2020 los Comandos de Frontera se unieron a la Segunda Marquetalia, bajo la dirección de “Iván Márquez”. Más tarde, en 2024, se integraron a la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), liderada por José Vicente Lesmes, alias “Walter Mendoza”.
El control del grupo sobre las rutas de tráfico de cocaína hacia Ecuador y Brasil ha sido señalado por la organización Insight Crime. Durante el gobierno de Gustavo Petro, los Comandos de Frontera intentaron sumarse a la iniciativa de Paz Total, pero las relaciones con otros grupos armados se deterioraron.
El máximo líder, Giovanny Andrés Rojas, alias “Araña”, fue capturado en febrero de 2025 en Bogotá en medio de negociaciones con el gobierno colombiano. Estados Unidos solicitó su extradición por delitos relacionados con el narcotráfico, trámite que fue frenado por el presidente Petro para que continúe aportando al proceso de paz.
En Ecuador, el grupo ha estado vinculado a hechos violentos, incluyendo la muerte de 11 militares en mayo de 2025 durante un operativo contra la minería ilegal de oro, actividad que el grupo busca controlar desde 2022.
Esta ofensiva conjunta de Ecuador y Estados Unidos contra los Comandos de Frontera refleja la creciente presión internacional sobre estas disidencias armadas, que continúan operando en la región fronteriza con Colombia.
Información basada en reportes publicados por El Espectador. Fuente original