Un avión Hércules perteneciente a la Fuerza Aérea Colombiana que transportaba 128 personas se accidentó tras despegar del Aeródromo Caucayá en Puerto Leguízamo, Putumayo. El siniestro ha dejado un saldo de 66 muertos, 4 desaparecidos y 57 heridos graves, según el ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez.
El presidente Gustavo Petro expresó su dolor a través de X, destacando que “34 jóvenes murieron por defender a Colombia” y cuestionó la calidad del avión, adquirido en 2020, señalando posibles fallas técnicas. En sus palabras, “que la luz de mis jóvenes que murieron se alce hasta las estrellas”.
El ministro de Defensa resaltó las dificultades para proteger al país frente a riesgos acumulados durante décadas y calificó la misión como “exigente, riesgosa y, en muchos casos, dolorosa”.
Desde distintos sectores políticos, la senadora Paloma Valencia pidió una investigación transparente y mostró solidaridad con las familias afectadas: “No se puede seguir poniendo en riesgo su vida”. María José Pizarro y el candidato Iván Cepeda también manifestaron condolencias y llamaron a respetar la verdad y la información oficial.
La exvicepresidenta y exministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, lamentó la pérdida de jóvenes soldados y criticó la gestión del gobierno, señalando que no se cuida ni equipa adecuadamente al personal militar.
Hasta ahora, se han identificado seis miembros de la tripulación y dos policías que fallecieron en el accidente, entre ellos el teniente coronel Juan Pablo Amador Pinilla y otros oficiales de la Fuerza Aérea y la Policía.
La tragedia tiene en vilo a Colombia y abre un debate sobre la seguridad y mantenimiento del equipo militar. La situación está en desarrollo y se espera más información oficial.
Información basada en reportes publicados por El Espectador.
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