Este domingo, 7 de spetiembre, la Iglesia Católica vivió un momento histórico con la canonización de Carlo Acutis, considerado el primer santo de la generación millennial.
La ceremonia, celebrada en la Plaza de San Pedro y presidida por el papa León XIV, reunió a decenas de miles de fieles de todo el mundo, especialmente jóvenes que ven en Acutis un modelo de espiritualidad moderna.
Durante el acto también fue canonizado Pier Giorgio Frassati, joven italiano fallecido en 1925 a causa de poliomielitis, conocido por su compromiso con los pobres y su pasión por el alpinismo.
Una ceremonia histórica en el Vaticano
La liturgia comenzó a las 10:00 de la mañana (hora local), cuando el papa León XIV pronunció la tradicional fórmula en latín que inscribió a ambos jóvenes en el Libro de los Santos, permitiendo su veneración universal. El ambiente en la Plaza de San Pedro estuvo marcado por la emoción, cánticos y aplausos de peregrinos provenientes de distintos continentes.
Para la Iglesia Católica, la canonización de Carlo Acutis representa un símbolo de renovación y cercanía con las nuevas generaciones, ya que encarnó valores espirituales desde un lenguaje cercano a los jóvenes de la era digital.
¿Quién fue Carlo Acutis?
Carlo Acutis nació en Londres en 1991 y creció en Milán. Desde pequeño mostró un profundo amor por la Eucaristía y un interés especial por la tecnología, la cual utilizó para evangelizar y crear una página web dedicada a los milagros eucarísticos en todo el mundo.
A los 15 años fue diagnosticado con leucemia fulminante y falleció en 2006. Pese a su corta edad, dejó un testimonio de fe que inspiró a miles de jóvenes. Fue beatificado en 2020 por el papa Francisco, tras el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión en Brasil.
Su madre, Antonia Salzano, recordó en una entrevista con Reuters que “Carlo era un niño normal y corriente como los demás. Jugaba, tenía amigos e iba al colegio. Pero su cualidad extraordinaria era que abrió la puerta de su corazón a Jesús y le dio prioridad”.
Los milagros atribuidos a Carlo Acutis
El Vaticano reconoció dos milagros decisivos para la canonización:
- La curación de un niño brasileño con una enfermedad rara.
- La recuperación total de una adolescente costarricense tras un grave accidente.
Ambos casos fueron validados por la Congregación para las Causas de los Santos y confirmaron la intercesión del joven millennial.
Hoy, su tumba en el Santuario de la Spogliazione, en Asís, se ha convertido en un lugar de peregrinación que recibe cada año a cientos de miles de visitantes.
Pier Giorgio Frassati, el otro joven canonizado
En la misma ceremonia, el papa León XIV canonizó también a Pier Giorgio Frassati, hijo del fundador del diario La Stampa. Falleció a los 24 años debido a poliomielitis y fue reconocido por su entrega a los pobres y por su lema de vida “Verso l’alto” (“Hacia lo alto”), que inspiraba tanto su fe como su pasión por el alpinismo.
Su figura, al igual que la de Carlo Acutis, resalta la importancia de los jóvenes como protagonistas de la santidad en tiempos modernos.
El legado del primer santo millennial
Con la canonización de Carlo Acutis, la Iglesia Católica abre un camino para conectar la fe con la era digital. Su vida demuestra que la tecnología puede ser usada con fines positivos y evangelizadores, siempre que se ponga al servicio del bien común.
“Carlo es recordado por su amor a la Eucaristía, su sensibilidad con los pobres y su uso de la tecnología al servicio de la fe”, señaló Vatican News.
Su reconocimiento como primer santo millennial no solo representa un hito espiritual, sino también una inspiración para millones de jóvenes católicos en todo el mundo que buscan referentes de fe cercanos a su realidad cotidiana.