La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto en marcha planes de contingencia para enfrentar una posible emergencia radiológica o nuclear debido a la creciente tensión en Irán. Esta medida responde a la escalada del conflicto que ha provocado ataques en infraestructuras sensibles y evacuaciones en hospitales.
La preocupación internacional aumentó luego de que la agencia nuclear rusa Rosatom reportara un ataque en la planta nuclear de Bushehr, ubicada en el sur de Irán. Aunque el impacto afectó zonas cercanas a las instalaciones de servicio, los niveles de radiación se mantienen normales y no se han reportado heridos.
El conflicto ya afecta directamente al sistema sanitario iraní. Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, seis hospitales han sido evacuados y se han confirmado 18 ataques contra centros de salud, con la muerte de ocho trabajadores médicos. A pesar de ello, la OMS asegura que el sistema de salud sigue operando, aunque mantiene suministros y mecanismos de respuesta listos para un posible deterioro.
Hanan Balkhy, directora regional de la OMS, afirmó que existen planes para movilizar ayuda de emergencia en caso de agravamiento de la crisis. Entre los riesgos identificados destaca la “lluvia negra”, causada por compuestos tóxicos en el humo de instalaciones petroleras incendiadas, que puede aumentar las infecciones respiratorias y presionar aún más los servicios de salud.
Los temores se intensifican por la proximidad de operaciones militares a infraestructuras nucleares estratégicas. Rosatom suspendió recientemente obras en nuevas unidades de Bushehr debido a bombardeos y advirtió sobre el peligro a instalaciones críticas.
Esta situación pone en alerta a la comunidad internacional por el potencial impacto sanitario y ambiental de un conflicto que involucra armas nucleares o radiológicas.
Información basada en reportes publicados por El Telégrafo.