Falta un mes para las elecciones presidenciales y congresales en Perú, y una reciente encuesta nacional urbana y rural de Ipsos para Perú21 ofrece una visión clara sobre cómo los electores toman sus decisiones y a quiénes consultan. Según el estudio realizado los días 5 y 6 de marzo de 2026, el 56% de los votantes planea dividir su voto entre diferentes partidos para la presidencia y el Congreso, mientras que solo un tercio optaría por la misma agrupación política.
El análisis muestra que los candidatos mejor valorados por su preparación para gobernar son Alfonso López-Chau (32%), Rafael López Aliaga (29%), Wolfgang Grozo (24%) y Keiko Fujimori (17%). En cuanto a las propuestas y planes de gobierno, López Aliaga lidera con 28%, seguido de Fujimori (27%), Grozo (26%) y Álvarez (24%). Este último destaca además en la agenda anticorrupción con un 26%, la más alta entre los evaluados.
Por otro lado, César Acuña y el candidato de País para Todos son percibidos por un 18% cada uno como figuras que “entienden al pueblo” y se muestran cercanos. Esta percepción influye en la decisión de voto, especialmente en zonas rurales y del interior del país.
Respecto a la forma de decidir el voto, un 56% lo hace de manera independiente, basándose en la información disponible. Esta autonomía es mayor en Lima (62%) y disminuye en el interior urbano (52%) y rural (47%). En contraste, el 33% de los electores consulta con familiares y amigos, cifra que sube a 35% en el interior rural, donde la influencia comunitaria y religiosa, como la iglesia y comunidades campesinas, es más fuerte.
Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos, explica que en las grandes ciudades el electorado tiende a informarse y decidir solo, mientras que en el interior la familia y la comunidad juegan un rol fundamental en la elección. Destaca también el impacto del voto evangélico, que suele definirse en conjunto.
El estudio también refleja una baja adhesión partidaria, lo que favorece la intención de voto cruzado, especialmente fuera de Lima. Como señala Torres, “la gente dice ‘yo voy a votar por este para presidente, pero de repente voto por otro para el Senado’”. Esta dinámica muestra que los votantes están abiertos a separar su elección presidencial de la congresal, buscando así equilibrar poderes o responder a propuestas específicas.
Este panorama implica que los candidatos deberán ofrecer tanto propuestas sólidas como conectar con las diversas realidades sociales del país para consolidar el voto. La alta intención de voto cruzado también sugiere un electorado crítico y menos alineado puramente por lealtades partidarias.
Información basada en reportes publicados por Perú21. Fuente original