Essalud atiende a más de 12 millones de peruanos con un presupuesto anual que supera los 4,500 millones de dólares, financiado por aportes del sector privado. Sin embargo, el aumento de recursos no ha mejorado la atención ni los servicios que recibe la población asegurada.
En hospitales como Almenara y Rebagliati, pacientes hacen largas filas desde temprano para conseguir citas médicas, a la espera de medicamentos o confirmación de exámenes, enfrentando incertidumbre diaria sobre la disponibilidad de médicos y equipos.
Un estudio basado en la Encuesta Nacional de Hogares 2023 revela que el gasto de bolsillo en salud superó los 15,232 millones de soles, donde el 44% corresponde a medicamentos. Más de 70% de este gasto lo realizan personas afiliadas a Essalud o al Sistema Integral de Salud (SIS), evidenciando que estar asegurado no exime de costos directos.
El especialista en salud pública, Marco Almerí, advierte que el problema no es la falta de dinero, sino su administración. «Más de la mitad del presupuesto se destina a planillas, mientras se asignan menos recursos a medicamentos, equipos e infraestructura», señala. Essalud cuenta con cerca de 62,000 trabajadores, con más de 43,000 sindicalizados en 28 organizaciones, lo que ha generado beneficios que no necesariamente mejoran la atención médica.
El economista Carlos Gallardo confirma que la recaudación de aportes ha crecido alrededor del 30%, pero esto no se refleja en mejores servicios para los asegurados. La falta de eficiencia y problemas estructurales amenazan la sostenibilidad del sistema de salud más grande del país.
Información basada en reportes publicados por Perú21. Fuente original