La madrugada del 7 de marzo, una bomba explotó en la discoteca Dali, en el distrito de Víctor Larco Herrera, Trujillo, mientras jóvenes disfrutaban de un concierto de cumbia. El ataque dejó 33 heridos, cinco en estado crítico, incluyendo a una joven de 19 años que lucha por su vida y a un joven que perdió un pie.
El artefacto causó pánico y caos a las 3:30 a.m., cuando la multitud se dispersó entre gritos y desesperación. Los heridos fueron trasladados rápidamente a los hospitales Belén y Regional Docente, que están colapsados por la demanda médica. Las lesiones incluyen contusiones pulmonares, heridas por esquirlas, traumas abdominales y vasculares. Tres menores de edad también resultaron afectados, a pesar de la restricción de edad para ingresar al local.
Este atentado no es el primero contra la discoteca. Dos semanas antes, un menor de 16 años lanzó una bomba lacrimógena en el mismo lugar, causando alarma. La Policía Nacional atribuye ambos ataques a la organización criminal ‘Los Pulpos’, que según investigaciones, opera en Trujillo y utiliza a menores para cometer actos violentos.
Un miembro identificado como Andy Yofran Quispe Cruz, segundo al mando de ‘Los Pulpos’, estaría detrás de estas acciones. El menor detenido por el ataque del 14 de febrero confesó haber recibido 700 soles para ejecutar la acción, revelando una red de violencia y corrupción detrás de estos ataques.
Las autoridades continúan investigando y atendiendo a los heridos mientras la ciudad exige justicia y medidas de seguridad. El atentado ha generado conmoción y preocupación por la seguridad pública en Trujillo.
Información basada en reportes publicados por Perú21. Fuente original.