El Zulia, tierra de santos: mensaje de esperanza en la misa de La Chinita»

El Zulia, tierra de santos: mensaje de esperanza en la misa de La Chinita»

En el marco de la Solemnidad de la Virgen de Chiquinquirá, el arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje, presidió la eucaristía en la plazoleta de la Basílica de la Virgen Morena, Patrona del Zulia, con un emotivo mensaje que resonó profundamente en el corazón de los fieles.

En la homilía, monseñor Azuaje saludó a la feligresía en este Año Jubilar de la Esperanza, celebrando la misa bajo la santidad de dos grandes referentes venezolanos: San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles. Su presencia espiritual fue exaltada como símbolo de la fe viva que florece en nuestra tierra.

El prelado recordó que la Virgen María, al igual que su Hijo, “nos amó primero” y nos enseña a vivir el amor en plenitud. “Ella es el amor fiel, fecundo y bello. No es solo una figura en una tablita, sino el recordatorio de que la alianza de Dios está marcada por la belleza, la fidelidad y la ternura”.

La celebración contó con la presencia de los arzobispos de Mérida y Coro, monseñor Helizandro Terán y Víctor Hugo Basabe, junto a mons., Mariano Parra, arzobispo emérito de Coro, fortaleciendo el espíritu de comunión eclesial en esta fecha tan significativa.

En la homilía monseñor dijo que “todos estamos llamados a la santidad” y planteó una reflexión profunda: “El Zulia puede ser y tiene que ser una tierra de santos, pero ¿qué nos falta?”. La respuesta, según el arzobispo, es clara: nos falta más amor.

“Amar al prójimo, amar lo que hacemos, nuestras responsabilidades, nuestro terruño zuliano, nuestra historia y tierra. También amarse uno mismo, no de forma narcisista, sino cuidando la criatura de Dios hecha a su imagen y semejanza”, expresó.

El prelado destacó que solo en el amor se encuentra la plenitud, y que éste debe ser el motor para construir una sociedad más justa, pacífica y libre. “Nuestra inteligencia debe invertirse en forjar el bien, en crear oportunidades para el desarrollo humano integral, y no en el conflicto, la violencia o el descarte de personas e instituciones”.

Y pidió “que la Chinita nos cubra con su manto para que nos recuerde la dignidad y belleza de reconciliarnos”, reafirmando la esperanza y amor para todos»