El martes 5 de agosto, se celebró la fiesta de la Virgen de las Nieves, en la Basílica de Santa María la Mayor, y el rezo de las vísperas fue presidido por monseñor Edgar Peña Parra, oriundo de Maracaibo.
Vatican News reseñó que Peña Parra, sustituto para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, invitó a hacer memoria no solo de la historia, sino también del «camino de piedad y santidad» que anima a esta Basílica, haciéndola todavía hoy «meta de peregrinaciones y lugar de fe» del que cada creyente parte «con renovada confianza y buenas intenciones».
El arzobispo, nacido en El Saladillo, llevó «el saludo y la bendición del papa León XIV», se detuvo en el rito de la «cascada de pétalos blancos desde la cúpula» de la basílica, que tuvo lugar durante el canto del Magnificat, en conmemoración del milagro por el que, según una antigua tradición, en la noche del 5 de agosto de 358 la Virgen indicó en sueños al papa Liberio (…) el lugar donde deseaba que se le dedicara una iglesia en Roma.
Un sueño al que siguió una señal: «El extraordinario fenómeno de una nevada que, en pleno verano, trazó el perímetro del futuro edificio». El prelado recordó que el papa Francisco, en su testamento, expresó su deseo de ser enterrado en “Santa María la Mayor”.
El venezolano José Arnaldo Mujica, en sus redes, contó que se alegró “muchísimo” al llegar a esa Basílica porque quien presidió el rezo de las vísperas fue “un venezolano de El Saladillo”.
Contó que le entregó una medalla. “Le dije que era de Barquisimeto y me preguntó si era de la Divina Pastora. Le respondí que era de la Patrona de Venezuela y se alegró aún más. No importa cómo esté vestida la Virgen (…) hoy (5-A) la celebramos como Virgen de las Nieves, pero en el corazón también resonaban los nombres de María Divina Pastora, María de Chiquinquirá y Nuestra Señora de Coromoto”.